Los aeropuertos de Londres y la privatización de monopolios públicos
La compañía privada BAA controla los tres principales aeropuertos de Londres: Heathrow, Gatwick y Stansted. Antes monopolio estatal, la BAA fue privatizada durante la era Thatcher de una sola pieza y ahora las autoridades anti-trust se plantean dividir la empresa y que Gatwick y Stansted sean gestionado por otras compañías.
Teóricamente los "monopolios privados" en un mercado libre no son más perjudiciales para los consumidores que otra empresas con una menor cuota de mercado. En un contexto sin barreras legales de entrada al mercado las empresas no compiten solo con otras empresas, sino con las empresas potenciales, aquellas que podrían crearse si se percibe una oportunidad de ganancia. La posibilidad de que Pedro pueda montar una tienda de helados baratos si yo me pongo a venderlos por el doble de precio me disuade de subir el precio. No hace falta que Pedro cree su empresa para que yo no suba los precios, basta con que pueda crearla.
El problema es que en el mundo real hay barreras legales de entrada al mercado. Por ejemplo, en el caso de los aeropuertos, se necesitan permisos de construcción que son muy difíciles de obtener. No solo eso, un "monopolio privado" es inocuo cuando emana del mercado, no está claro que sea igual de inofensivo cuando tiene un origen estatal.
Como bien señala Jonathan Pearce en Samizdata, la BAA fue un monopolio creación del Estado y fue privatizado como tal por razones políticas. No estoy seguro de que una empresa que depende en su forma y posición actual de su previo status como monopolio público tenga legitimidad plena. Si la BAA hubiera sido creada desde el mercado quizás nunca hubiera llegado a ocupar la posición privilegiada que ocupa ahora, lo que indicaría que la situación actual es ineficiente.
Michael Jennings en los comentarios en Samizdata opina que si el gobierno de Thatcher hubiera privatizado las compañías sectoriales por piezas, permitiendo la competencia entre las nuevas empresas, el resultado hubiera sido más favorable para los consumidores. Pero esta privatización es más complicada y hubiera generado menos ingresos al Estado. Jennings cree, no obstante, que en el caso de los aeropuertos la privatización por piezas era en realidad bastante fácil: los tres aeropuertos podrían haberse vendido por separado. Aunque las regulaciones obstaculizaran la entrada de nuevos competidores, al menos de este modo hubiera habido competencia entre tres empresas.









