La lectura que hace Nora de las declaraciones de Lord Phillips es el tipo de reacción que critiqué en la entrada "¿La Sharia se abre paso en el Reino Unido?" Copio algunos de los comentarios que he dejado en el post de Nora.
Sobre las declaraciones del juez y la opinión de Nora:
Opiniones como ésta me parecen una reacción desmedida a declaraciones que incluyen muchos matices y que dejan muy claro qué partes de la Sharia son compatibles con la ley inglesa (aquéllas que tienen que ver con el arbitraje y la mediación de disputas y que, por tanto, implican a adultos que consienten voluntariamente) y qué partes no lo son. Además, creo que hay una confusión importante: los tribunales islámicos no son una institución legislativa aparte, simplemente sus resoluciones en los casos de arbitraje/mediación son legales como lo es cualquier resolución de cualquier árbitro que las partes hayan elegido para resolver una disputa, sea islámico o de cualquier otro, bajo las condiciones de la Arbitration Act de 1996.
Sobre la ausencia de consentimiento entre los practicantes de la Sharia:
No creo en los castigos colectivos. En algunos casos no hay consentimiento real por parte de la mujer (y no hablo de “presión social”, sino de agresión o amenaza física, presiones sociales abundan en muchos contextos). La ley debe actuar en estos casos, pero desde luego no debe impedir de entrada que dos personas adultas se sometan a un determinado acuerdo asumiendo que no hay consentimiendo. En mi opinión un acto tiene que ser intrínsicamente injusto para que sea penalizado por las leyes. Un acuerdo entre dos personas adultas para regirse por los principios de la Sharia no es intrínsicamente injusto.
Sobre la pendiente resbaladiza como argumento para prohibir acciones que no son intrínsicamente injustas:
Es el viejo argumento de la slippery slope: esto que no es grave por sí mismo conducirá a algo que sí lo es, de modo que mejor ponerle freno al principio. Es un argumento poderoso, pero choca con mis principios: si una acción no es agresiva no puede ser penalizada, da igual la interpretación que algunos hagan de este hecho y lo lejos que quieran llevar sus demandas como consecuencia. En el momento en que sus demandas sean inaceptables desde el punto de vista de los derechos inviduales, entonces es cuando nos ponemos firmes y empiezan a caer tortas, si hace falta. Además, quizás eres de la opinión de que aceptando estas demandas estamos transmitiendo el mensaje de que somos débiles y cedemos ante cualquier presión. Para mí el mensaje es otro: aceptamos las demandas hasta este punto porque tenemos unos principios (el de la libertad de asociarse y celebrar contratos) y vamos a hacer honor a ellos aunque tenga costes, pero en el momento en que las demandas vulneren estos principios, pues también haremos honor a ellos rechazándolas con todas nuestras fuerzas.
Leed también los comentarios de Nora.





