En los comentarios de una entrada anterior Bastiat compara el Estado con una comunidad de vecinos, una analogía superficialmente persuasiva pero errónea. Como se plantea con bastante frecuencia, creo que vale la pena darle respuesta. Escribe Bastiat:
Vivo en el 4º C, Portal 3 bloque 2 de una comunidad de vecinos.
Pago una cuota todos los meses de 100 €. Resulta que si no pago, los miembros de mi comunidad… me echan. Tienen derecho a echarme porque una de las condiciones para hacerlo es que esa norma estaba vigente cuando realicé el contrato de compraventa de mi piso y en el se estipulaba, es cláusula obligatoria en dicha comunidad, que se aceptaban las normas que la comunidad de vecinos se diesen. Quien me echaría es el Sr. Armando Gresca Segura. El nombre le viene que ni pintado porque está siempre pensando en averiguar quien es el que no paga para poder disfrutar con una buena ración de mamporros….
¿Es mi comunidad un Estado puesto que hay impuestos, la cuota, y normas de obligado cumplimiento? ¿Es el Sr. Armando un policía que abusa de su poder legítimo dado por toda la comunidad?
(...)
Y digo YO, si estoy obligado a aceptar las normas que se aprueben democráticamente en la asamblea… el método, puesto que me impone normas de obligado cumplimiento, es incorrecto? Es impositivo ciertamente… ¿Es el Estado democrático ilegítimo en su actuar tal y como lo sería mi comunidad igualmente?
La comunidad de vecinos es el producto de un acuerdo contractual. La adquisición de tu propiedad estaba condicionada al cumplimiento de ciertas normas para con la comunidad, y adquieres la propiedad voluntariamente. El Estado no es el fruto de un acuerdo contractual. La consitución no es un contrato, y en todo caso yo no la he votado (trato este tema en mi artículo "El Estado sin autoridad")
El Estado se arroga un derecho sobre nuestras propiedades por ubicarse éstas en un determinado territorio, y luego nos dice que podemos votar aspectos varios de su gestión sobre ese territorio. Comparar una comunidad de vecinos con el Estado es como comparar una comunidad de vecinos con la mafia: el mafioso puede decirte que o le pagas impuestos o te echa del barrio. Y puede también dejarte participar en la gestión de algunas actividades vecinales. La cuestión es que el mafioso no tiene ningún derecho sobre tu propiedad porque no ha mediado consentimiento, aunque estés en "su" territorio, como tampoco lo tiene el Estado, que clama tener jurisdicción sobre tu propiedad sin que haya mediado consentimiento por tu parte.
El argumento de Bastiat está estrechamente conectado a otro que suele esgrimirse para justificar el derecho del Estado a gobernarnos. Lo examino en el artículo que he citado arriba:
"¿La permanencia en un determinado territorio implica aceptar el dominio del Estado sobre ese territorio? Hay quien razona del siguiente modo: si alguien no quiere someterse a los dictados del Estado que rige el territorio es muy libre de marcharse a otro lugar; si se queda está aceptando tácitamente su legitimidad. Pero permanecer en un país sólo implica consentimiento tácito si se asume que el Estado tiene en primer lugar un derecho sobre ese territorio. ¿De dónde se sigue el Estado tiene con carácter previo un derecho de propiedad sobre todo el territorio nacional? La respuesta no puede ser "porque la población consiente tácitamente al quedarse en el país", pues ésta sería la consecuencia de que el gobierno tuviera ese derecho, luego no puede ser su causa. Dicho de otro modo, es como si el mafioso de un barrio exige a un individuo que ha abierto un negocio en la zona que le entregue una parte de sus ingresos. ¿Es legítima la acción del mafioso por el hecho de que el individuo haya decidido abrir el negocio en este barrio y no en otro? Obviamente no, porque el mafioso no tiene ningún derecho a extorsionarle en primer lugar. El mafioso no es el dueño del barrio, lo mismo que el Estado no es el dueño del territorio."
Y añado ahora: la comunidad de vecinos sí tiene derecho a obligar a Bastiat al cumplimiento de ciertas obligaciones, porque Bastiat se comprometió a ello por contrato al adquirir una propiedad en esa comunidad.
En un comentario posterior Bastiat dice:
Pero además… dices que la coacción estatal es ilegítima ¿por qué? ¿Por qué proviene del Estado o porque es coacción? ¿No es coacción el que los niños no salgan al patio sin sus padres?
Que alguien que no se considera liberal pueda afirmar que un club privado masculino, una comunidad de vecinos y el Estado son igualmente coactivos, no tiene nada de extraño. Pero que un liberal como Bastiat caiga en esta confusión me sorprende (cachis, tenías que utilizar este pseudónimo... ahora parece que esté criticando al maestro!)
Para determinar cuándo se produce coacción ilegítima (en el sentido de agresión) es necesario preguntarse si ha existido consentimiento. El consentimiento (sobre la propia persona y nuestras posesiones) es la clave. ¿Dirá Bastiat que me están coaccionando/agrediendo si no pago la renta del alquiler y el propietario me expulsa? ¿O si incumplo las normas de un local y su propietario me echa? ¿Replicará que el Estado actúa del mismo modo, con el mismo derecho, cuando nos exige el pago de impuestos so pena de embargo y prisión?
Presuntamente Bastiat responderá que no, que el propietario del piso/local tiene derecho a expulsarnos de su propiedad (hemos incumplido los términos del contrato que nos daba derecho a permanecer en ella). El Estado no tiene ningún derecho de propiedad, por lo que sus normas son coactivamente impuestas. Igual que las del mafioso que nos obliga a los que están en "su" barrio a pagarle una cuota mensual "para su protección".
El club privado que solo admite hombres o la comunidad de vecinos que establece normas para las actividades de los niños en el patio son como los ejemplos del propietario del piso y del local: al alquilar el piso nos comprometemos a pagar el alquiler, al entrar en el local nos comprometemos a cumplir sus normas, al hacernos socios del club nos comprometemos a cumplir sus estatutos, al comprar el piso nos comprometemos a cumplir las normas de la comunidad de vecinos. En todos estos casos nos hemos comprometido a pagar el alquiler y cumplir unas normas voluntariamente, dando nuestro consentimiento. Por el contrario, no nos hemos sometido al Estado voluntariamente. Nadie está pagando impuestos porque haya firmado un contrato. Esa es la diferencia.
Nota: en este post me limito a demostrar que la comunidad de vecinos no es análoga al Estado. Uno puede estar de acuerdo con mi distinción y argüir al mismo tiempo que el Estado es en la práctica necesario/beneficioso. No entro aquí a discutir esta última postura.





