El nuevo alcalde de Londres, Boris Johnson, ha reunido a varias figuras destacadas de la banca y las finanzas y les ha preguntado cuáles son sus propuestas para que la ciudad mantenga su liderazgo como centro financiero internacional.
No tiene nada de extraño que los políticos se rodeen de "comités de expertos", sí me parece un poco más interesante, indicativo de una cultura más business-friendly, que una de las primeras medidas del nuevo alcalde haya sido preguntar a un grupo de empresarios qué recomiendan para que Londres siga siendo uno de los centros financieros más importante del mundo.
El Adam Smith Institute se hace eco de esta noticia y hace su recomendación, que naturalmente suscribo: recortes drásticos de impuestos para los individuos y las corporaciones, y ofrecer incentivos (traducción: no poner cortapisas burocráticos) a las empresas británicas y extranjeras para que vengan, se queden o vuelvan.
Solo con medidas de este tipo podrá Londres competir con ciudades como Dubai, por ejemplo, un destino crecientemente atractivo con impuestos entre un 10 y un 25% más bajos que el Reino Unido.





