Nací en el 84, en la vigilia de Reyes. Fui a un parvulario de monjas y a un cole de hermanos, pero no perdí la fe por eso. Estuve en La Salle desde primero de EGB hasta segundo de Bachillerato, dándomelas de empollón, delegado, mandón de patio y polemista derechistoide con tintes pre-liberales y ramalazos neocones. Un poco odioso, supongo. Quiero pensar que mi faceta más repelente está superada, pero siempre queda algo de esto y lo otro. Guardo buenos recuerdos de aquel colegio, sus profesores y mis compañeros de curso. La mayoría de mis amigos los arrastro de aquella época.
Soy de Barcelona, una ciudad pequeña para mi gusto, pero encantadora. En mi casa siempre se ha leído La Vanguardia, hablado en catalán y animado al Barça, aunque yo hace tiempo que dejé de seguir el fútbol. Cuando me pongo a ver un partido mi hermano tiene que chivarme los nombres de la mitad de la plantilla de mi equipo.
No hay nada que me relaje más que una buena película. Me apasiona viajar y ver mundo. Soy un urbanita empedernido, el pueblo y la montaña están bien para ir de vacaciones (¡que no falte la conexión a internet!). Prefiero un skyline de rascacielos a un paisaje de la naturaleza. Mi tío suele decir que me atrae el cemento.
Me gusta la economía polítca, la ciencia política y la historia política, pero aborrezco la política y los políticos. Suelo leer tres o cuatro libros a la vez, saltando de uno a otro cuando me canso. La memoria no es mi fuerte y subrayo mucho. Intento llevar un buen ritmo de lectura, pero la lista de espera crece y crece.
Estudié Comunicación Audiovisual en la Pompeu. Allí vi la película El Manantial, que me catapultó al liberalismo, y conocí a Marina. Me desencanté de la carrera a medio camino, pero ya puestos decidí terminarla, salpicándola con varias asignaturas de economía de otras licenciaturas.
Desde enero de 2007 Marina y yo vivimos en Londres. El primer año en Islington, cerca de Camden. Conforme progresamos en el trabajo pudimos permitirnos un upgrade a Notting Hill. Creo que tuvimos la suerte de coincidir con el apogeo de esta ciudad (la crisis ha afectado, pero Londres es fuerte). Después de tres años sigue sorprendiéndome.
Trabajo de Shopper Co-ordinator en Mintel International Group, una empresa de consultoría y estudios de mercado. Está ubicada en Barbican, a un tiro de piedra de la catedral de St. Paul, donde empieza la City.
Liberal a fuer de ancap
Me considero liberal, y dentro de este movimiento me identifico con la corriente anarco-capitalista o el anarquismo de mercado. Ya no sé si decir que soy de derechas. Si lo soy, me temo que dejan de serlo la mayoría de auto-calificados derechistas. En muchos temas (drogas, eutanasia, inmigración, derechos de los homosexuales, secesión, intervencionismo militar) estoy más cerca de la izquierda que de la derecha, en el sentido contemporáneo de estos dos términos. Pero no sé hasta qué punto el eje izquierda-derecha es clarificador, prefiero el eje autoritarismo-libertad.
Para mí las ideas liberales son una extensión o una sistematización de esos dichos populares tan de sentido común: "vive y deja vivir", "no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti", o "la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás". El corolario político es que el Estado no debe inmiscuirse en la vida de las personas. Como dice Sala-i-Martín, "ni a la butxaca, ni a la bragueta".
Estoy a favor de reducir y abolir cualquier tipo de impuesto, desregular el mercado laboral; privatizar la sanidad, la educación y el sistema de pensiones, suprimir subvenciones, aranceles y patentes, cerrar los Bancos Centrales, legalizar todas las drogas, la prostitución y la tenencia de armas, despenalizar el suicidio asistido, salvaguardar los derechos civiles, y derribar las barreras a la inmigración.
En síntesis, pienso que cada persona tiene derecho a hacer lo que quiera con su cuerpo y sus propiedades siempre y cuando respete el mismo derecho en los demás. En tanto seres racionales con capacidad para desarrollar un proyecto de vida propio, debemos poder escoger nuestro rumbo, perseguir y revisar nuestros fines sin que nos repriman, e intentar alcanzar la elusiva felicidad como mejor podamos. Eso no significa que cualquier uso que la gente hace de su libertad tenga que parecerme sensato o virtuoso, del mismo modo que defender la libertad de expresión no implica que estemos de acuerdo con todo lo que la gente dice.
La intervención del Estado, además, está sujeta a problemas de incentivos y cálculo económico que la hacen irremediablemente ineficiente. El Estado es parasitario y burocrático. El mercado, que no es más que la red de interacciones voluntarias de todos los individuos de la sociedad, es creativo, productivo, diverso y dinámico.
Parafraseando a Murray Rothbard, los servicios que hoy dispensa el Estado son de dos clases: los que deben eliminarse y los que deben privatizarse. Idealmente el Estado no existiría y todos los servicios serían producidos en el mercado, incluida la ley, los tribunales, la policía y la defensa. Nada tienen de excepcional estos servicios que impida que sean provistos en régimen de competencia, más allá de que la gente los considera excepcionales. Este escenario anarco-capitalista es idealista pero posible, pues no requiere un "hombre nuevo" sino un clima de opinión muy escorado hacia el liberalismo. Sea como fuere, aunque no alcancemos este modelo ideal, es útil para saber cómo deberían ser las cosas y en qué dirección debemos avanzar.
Mis principales influencias ideológicas han sido Murray Rothbard, Ayn Rand, David Friedman, Ludwig von Mises, Randy Barnett, Jesús Huerta de Soto y Stephan Kinsella. Desde hace un tiempo presto especial atención a Bryan Caplan, Roderick Long, Tyler Cowen y Robert Nozick. Los libros que han ido formando mis ideas podéis verlos en el lateral izquierdo del blog o en mi tienda de Amazon. Las bitácoras y portales de opinión que consulto y me sirven de inspiración diaria están listados en el blogroll.
Mis pinitos en la red empezaron en aquel mítico foro de Juventudes Liberales, punto de encuentro de varios de los ahora bitacorerores de Red Liberal. La página de Liberalismo.org fue también una fuente esencial de recursos e inspiración. Allí Dani colgó mi primer artículo, un polémico ensayo en contra del derecho al aborto desde un punto de vista liberal. Empecé a comentar regularmente en las bitácoras de Red Liberal, un hábito que todavía conservo, y escribí más artículos para Liberalismo.org. En el camino conocí a Rallo, Toni Mascaró, Roberto, Gabriel, Oriol, Valín, Manuel Lora y muchos otros. En Barcelona montamos un informal Club Beefeater con Josep Miquel Guardia, Toni y otros liberales. Luego vino el Instituto Juan de Mariana, el think tank liberal español más activo, del que soy socio fundador.
Tengo artículos publicados en Liberalismo.org, en la página del Instituto Juan de Mariana, en la revista académica Procesos de Mercado, en el Journal of Libertarian Studies, en LewRockwell.com, en Libertad Digital, en Factual y en La Ilustración Liberal. Mi primer libro, La comunicación en una sociedad libre, está disponible en la tienda online del Instituto Juan de Mariana.
En Londres el movimiento liberal está más desarrollado. Tiene mayor presencia en los medios y hay numerosos think tanks con empuje. Durante un año fui miembro del Libertarian Alliance. También suelo asistir a los amenos coloquios que un notable liberal francés organiza en su casa, donde se dan cita otros liberales franceses (es extraño ver a tantos juntos) y varios destacados liberales británicos.
Un grupo de liberales españoles expatriados en Londres quedamos regularmente para tomar una copas. Ya somos siete, si quieres apuntarte no tienes más que enviarme un correo (¡latinoamericanos y catalans no espanyols también sois bienevenidos!).
30 de junio de 2008 (última actualización: 17 de febrero de 2010)
............................................................................................
Podéis leer aquí el post de presentación y la política de comentarios